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miércoles, 5 de julio de 2023

Platón VS Confucio.

Hace algunos años, en la facultad, me enfrenté a mis primeras lecciones formales de Filosofía. Hasta ese momento, mi conocimiento de la materia provenía de enseñanzas de mi madre, y de lectura personal. En fin, el caso fue que en una clase de repaso, el profesor, reiteró el Mito de la Caverna.

Os pongo en antecedentes, de la forma más rápida y simple que pueda.

En uno de sus diálogos y poniendo, como siempre, la voz en Sócrates, Platón explica el mito en cuestión, que vendría a ser: hay unos esclavos en una caverna, que de toda su vida están encadenados de tal forma que no se pueden mover, y su única visión del mundo, son las sombras que se proyectan en la pared que tienen enfrente. Un día, por motivo X, uno de esos esclavos es liberado, y comienza su viaje hacia el exterior de la caverna, y por tanto del conocimiento libre.

Según nos indica Platón / Sócrates (uno lo escribe, pero resulta que el mito lo explica el otro), el liberto, tiene la obligación moral, ética y filosófica, de regresar a la caverna y liberar a sus compañeros, aún a coste de su propia vida.

Sí, básicamente, ese es el Mito de la Caverna. Huelga decir que la caverna, es una metáfora de todo aquello y aquel, que intente constreñir nuestra mente, y por tanto nuestro conocimiento.

Regresando a aquella clase de repaso.

Le indico al profesor, que Platón cometió en un error en su relato, que si bien se formaran dos bandos obvios, los seguidores y los detractores (estos últimos serán los que den muerte al liberto, y son el único bando reconocido por Platón), habría realmente un tercer bando: aquellos que no tomen ningún partido. Este tercer grupo, tendrá en sí algún individuo, que con el tiempo, y debido a las palabras del liberto, se quite sus cadenas, y pueda ser libre y salir de la caverna.

Ante este razonamiento, el profesor me dijo, que era obvia mi inclinación hacia la filosofía oriental. Que para Platón, la virtud está en la salvación del demos, mientras que para los orientales, la virtud estaría en la salvación propia.

Ni corta ni perezosa (nunca ha sido lo mío eso de seguir al rebaño), le corrijo, y para ello le puse un ejemplo (al puro estilo de Platón)

“Si voy por un camino, y veo a alguien ahogándose, según Platón, estoy obligada a tirarme a salvarlo. —El profesor asintió a mis palabras—. Según los orientales, ante esa situación, primero he plantearme una pregunta: ¿sé nadar? En caso afirmativo, saltaré  al agua a rescatar a la persona en peligro. En caso negativo, deberé buscar una opción viable. De nada sirve tirarse a salvar a alguien que se ahoga, si voy a morir con él, ahogándome por no saber nadar.

Es más, tome usted por ejemplo al Maestro Kong. Gente poderosa de su ciudad, conspiró para que fuera exiliado, y tras años de vagar en ese exilio, cuando esas mismas personas, acudieron a él, porque la ciudad estaba en peligro, ¿qué hizo el Maestro?”

Obvio que el profesor sabía la respuesta, y la dio. El Maestro Kong regresó y salvó la ciudad, y a aquellos que le hicieron mal.

Llegados a este punto, varios compañeros de clase, preguntaron quién era el Maestro Kong.

Bueno, ese día, en esa clase, tuve la audacia de enfrentar a Platón y su maestro Sócrates, con Confucio. El caso es que todavía no sé quién gana. Sólo son dos formas distintas, de ver un problema.

Lo más seguro es que después de todo este rollo, estés pensando: “Pues sí que hoy Tanit, hace honor al nombre de la sección, se le está yendo la olla”

No te lo voy a negar, a veces creo que es así. Observo el mundo, y veo demasiadas cosas que no entiendo del todo, pero también veo demasiadas cadenas, demasiadas rocas que intentan mantener a la gente en la Caverna.

El problema, es que es fácil (relativamente), huir de las cadenas de metal brillante y bruñido, aquellas que no pueden evitar gritar: Te esclavizaré; pero y, ¿las otras? Aquellas disfrazadas de libertades, que en realidad buscan la sumisión; aquellas, que dicen ser empáticas con quienes no tienen libertad, y para ello esclavizan a quien creía tenerla; aquellas, que no soportan el pensamiento divergente, porque se creen en posesión absoluta del mismo, así como de la verdad… podría seguir describiendo cadenas disfrazadas, pero creo que si debes, lo habrás entendido.

Crecí con una idea clara: Nunca domines la mente de otro, ni permitas que dominen la tuya. Esto no es impedimento para avanzar y evolucionar, pues cuando algo es razonado y razonable, no domina, convence.

No dejes que te encadenen al fondo de la Caverna, ve por ti mismo, y no temas decir lo que ves, recuerda al niño de “El traje nuevo del emperador”.

martes, 6 de junio de 2023

Hablemos de cuentos y otros (II)

 Tenemos segunda entrega (espero no hacer más, por estos temas)

Esta vez, y que no siente precedente, seguiré con lo de las controversias en RRSS. 

Me pregunto por qué todo el mundo está tan obsesionado con lo que piensen los demás. Creo que nunca ha sido tan clamorosa la opinión y la presión de grupo, no lo entiendo, pero te recuerdo que vivo en un intermedio, no tenemos de estos líos allí, así que estoy siendo un poco la vieja del visillo. 

Regresando a los cuentos u otros, me he enterado en estos días, de la controversia derivada de la decisión de Hasbro, en su colección de cartas Magic, de cambiar la raza a varios personajes de "El Señor de los Anillos", siendo realmente escamoso, Aragorn. Esta decisión empresarial, recordemos que todo son ventas y la controversia vende, han llevado a la "ira" de los fans de la famosa trilogía en RRSS. El problema, es que pese a ser un personaje ficticio, el rey de Gondor, se encuentra perfectamente descrito en el libro, impidiendo este hecho cualquier cambio de raza (en teoría). 

He visto, como poco menos, que se tildaba al escritor británico de ser racista, hasta donde sé la sangre aún no ha llegado al río. Esto me resulta curioso, ya que dichas acusaciones vendrían a no tener sentido. En la Tierra Media, no sólo conviven en "paz", distintas razas con sus idiosincrasias propias; si no que el autor resulta haber nacido en Sudáfrica. Es sólo que para su más famosa obra, se inspiró en los mitos germánicos.

Con todo esto, lo que realmente me plantea dudas, es esa llamada necesidad de que el protagonista de una historia, se parezca a uno. Es como si dijeran que realmente, no puedes conectar, o entender el mensaje de la historia, si esto no se cumple. Bueno, tengo una noticia para los que necesiten sentirse representados por el prota de esta historia, en este caso lo tenéis difícil, el verdadero protagonista es el anillo (al menos así lo veo yo). 

"Un anillo para gobernarlos; un anillo para encontrarlos; un anillo para atraerlos a todos, y atarlos en las tinieblas"

Saliendo del temita escabroso, no quiero que se me malinterprete, siempre hemos sido capaces de sentirnos conectados a un personaje, a una situación, a... A ver si puedo explicar este punto. 

No necesito ser una mujer de la era regencia en Inglaterra, para apreciar y sentirme conectada con el carácter rebelde de Elizabeth Bennett; o una huérfana pelirroja acogida por error por unos granjeros en una isla canadiense, para no sentir propios rasgos de Anne Shirley; tampoco necesito ser un hombre malayo, para sentirme Sandokan a bordo de su barco; ni un hombre de origen africano, para comprender los celos irracionales de Otello; una chica china alistándose en el ejército en lugar de su padre, para identificarme con Mulán; y así podría seguir hasta el infinito. 

En el momento que nadie se pueda sentir identificado, con la idiosincrasia de un personaje o una historia, preparad las piras, y los primeros en ir a fuego (por desgracia) serán las fábulas de Esopo y Samaniego.

El verdadero mensaje de las historias, de los cuentos, se está diluyendo en las controversias de las formas. Dejemos ser a las historias, volvamos a aprender de sus mensajes. 

martes, 30 de mayo de 2023

Hablemos de cuentos y otros.

 Todavía me dura el espanto por todo lo que rodea algo como La Sirenita, y diréis: "a buenas horas mangas verdes", y tendréis razón. En contra de lo que ocurre con la mayoría de la gente, hoy en día, no vivo pegada a las redes sociales. 

Una de las últimas cosas que he descubierto de todo esto, es que hay "iluminados" que no conocen los cuentos de hadas de toda la vida. Lloro por su niño interno. En fin, estos "iluminados, hicieron un video, un reel que se le dice, hablando de que en Disney, no hay madres, que si las hubiera, las princesas (heroínas de la historia), no se verían avocadas al amor romántico. (Acaban de volar por la ventana, todas las relaciones sentimentales) 

El caso, es que en el vídeo en cuestión, mencionan varios cuentos: 

La Cenicienta. La ausencia de la madre, es fundamental en la trama. Y podría soltar chorros de tinta (virtual), sobre este o casi cualquier cuento. De hecho, en esta historia en concreto, la figura materna, está suplida por el hada, un árbol, o incluso un pez (depende de la versión)

Blancanieves. Un poco lo de la anterior. 

Y si te preguntas, ¿por qué es la madre la que falta? En los tiempos en que se crearon estos cuentos, muchas mujeres morían de parto, o por infecciones posteriores, amén de otras patologías, por lo tanto los huérfanos de madre, eran muy comunes. 

La bella durmiente del bosque. Aquí meten la pata hasta la cadera. Tiene madre, en el cuento original, y la peli Disney, y es la princesa con mayor reprise. Creo que si alguien lo cronometrara, veríamos que Aurora, pasa de: "no nos veremos nunca", a "esta noche en la cabaña del cazador", en menos tiempo que un Formula 1 pasa de 0 a 100. Y repito, que tiene madre. 

De ahí, pasaron a las "nuevas".

Brave. Donde destacan que como trata de la relación de la madre y Mérida, es por lo que no hay lugar al amor romántico. A ver, es una historia creada ex proceso, y por tanto, es la trama buscada. Por tanto, no nos sirve para su análisis en este caso. 

Frozen. Aunque no tiene madre, recordemos el naufragio, la historia se centra en la unión de las hermanas. Obviamos totalmente, el lío en que se mete Ana por soñadora en el tema del amor, y que al tiempo, es lo que lo lía todo. Pero, no vayamos a lo fácil. Frozen es la versión Disney de La Reina de la nieves, de Andersen, un cuento de terror, donde sus protagonistas originales, son niños, por lo que Andersen no les creó una historia romántica. 

Vamos, que si mal no recuerdo, tienen entre once y doce años, que en otros cuentos no importa mucho, pero Andersen es un tema aparte. No escribía cuentos para niños. Sólo piensa en El patito feo, El soldadito de plomo, La cerillera, o La sirenita (lo que endulzó Disney el final) Todos estos cuentos, tienen escenas de terror, o finales dramáticos de más. 

Creo que en reel este, incluso hablaban de Rapunzel, o deberían, pues es la "princesa" que acaba en la torre, por los antojos de embarazo de la madre, que se la entrega a la bruja a cambio de comer raponchigo durante el embarazo. 

Lo dicho, podríamos verter litros y litros de tinta virtual, sobre los cuentos, y sobre cuál es su objetivo, que de eso se olvida todos. 

Bueno, ya advertí, que esto forma parte de mis Idas de olla. 

miércoles, 1 de febrero de 2023

El escritor que susurra a los noveles.

 Es fácil comprobar los temores de los autores noveles, la incomodidad de mostrar su obra, una parte de su alma, a personas que quizá no lo entiendan. Y luego está lo de las críticas, y los comentarios de redes (que parecen cargados por el diablo). Esto hace necesario una mentalidad de coraza.

En verdad, todo esto es para hablar de las crisis. Creo que en algún momento, todo autor, narrador, o como prefiera referirse a si mismo, pasa por una crisis, sea pequeña o grande. Durante la misma, probablemente sufra un gran bloqueo, o incluso se cuestione si continuar creando historias. Es algo que debe superarse, o no, pues determinará como de conectado con esas historias estás.

Personalmente, pasé por ello a eso de los dieciocho, diecinueve años. Estuve cuestionando mis mundos, creyendo cosas que no debía creer.

Me fui a la biblioteca para despejarme, después de días de crisis. Siempre me ha relajado, resultado tranquilizador, caminar entre las estanterías llenas de libros. Acabé, con mi deambular, en la sección de literatura anglosajona, en concreto dramaturgia y poesía.

Tomé en mis manos, uno de los tomos: Sonetos, rezaba el título sobre el nombre de su escritor. Ni siquiera sé porque elegí ese volumen, la poesía no es lo mío. Sólo… sentí que me llamaba. Lo abrí por una página al azar, sin prestar atención a lo que hacía. El soneto que apareció ante mí estaba en inglés en una de las páginas, y en español en su página espejo.

No recuerdo todo el soneto, y no lo he vuelto a encontrar. Lo que sí recuerdo, es su final, rezaba algo así: Así pues aquello que temas olvidar, confíalo al blanco papel, con el tiempo ganaréis tú en sabiduría, tu libro en interés.

Su autor llevaba más de tres siglos muerto, pero parecía que me estaba hablando, y no sólo a mí. Se trata de uno de los grandes, de esos escritores que sólo su nombre…

Recuerdo que regresé a mi casa, con mi mente en mis mundos, sin bloqueo ni crisis, y con las esperanzas recuperadas. En los días siguientes, revisando la obra dramatúrgica de este escritor, me día cuenta de algo, quizá lo hayas visto, o quizá te haya pasado desapercibido. Él pedía perdón en sus obras.

El coro final de una de ellas, empieza literalmente diciendo: Hasta aquí con pluma ruda y bien inhábil, nuestro humilde autor ha conducido la historia […] En consideración de lo cual, que vuestra benévola opinión se digne aceptar el presente. Cuando vi esas palabras por primera vez, pensé que si su pluma era ruda y torpe, ¿qué podía esperar de la mía?

Luego, está el coro inicial, de una de sus obras más famosas, en donde dice: Si escucháis con atención benévola, procuraremos enmendar con nuestro celo, las faltas que hubiere. De nuevo, pide al oyente o al lector, que le ayude en la historia, que colabore en medida de sus posibilidades.

Estoy segura de que con estas pistas, ya sabes de que escritor estoy hablando.


Me resulta increíble, que aún hoy en día, cuando mis fuerzas pueden flaquear, cuando las sombras oscuras de la impaciencia, de la desesperación, acuden a mí, también lo hacen las palabras de ese soneto. Siento como si Shakespeare hubiera incluido esas palabras, para ayudar a futuros autores.

Hablemos de... Turandot

 La última ópera de Puccini fue Turandot. El maestro falleció durante su composición, y se dice o se sabe, que el director del estreno, paró...